Elevant Lab; antropología, educación y tecnología

 

Cuando elegí hablar de emprendimiento me pregunté por qué me llamaba la atención. Pensé que para hablar de algún tema en un blog lo mejor es encontrar la relación que te lleva a abarcarlo. Particularmente me he dado cuenta que las historias personales son la causa del resultado de vida de las personas, contrario a algunas posturas que las subestiman, considero que estas son fundamentales para lograr objetivos y con mayor precisión en este campo.

Desde que estudiaba mi carrera, considero al emprendimiento como otra opción de vida para aquellas personas que buscan conectar con su propósito y lograr mayor bienestar. No tiene que ser la única opción ni la mejor pero hay quienes saben muy intuitivamente que es por ahí. Ese tipo de personas me atraen por su perseverancia y visión en relación a sus objetivos, es por eso que pretendo hablar con quienes lo han hecho para apoyar su trabajo, darlo a conocer y propiciar inspiración.

Inicio este ciclo de charlas con Sandy, creadora de Elevant Lab, una consultora de investigación y acompañamiento académico para fomentar el interés y el disfrute de los procesos educativos. Ella es de Colombia, antropóloga (UN), especialista en pedagogía (UBA), y estudiante de la tecnicatura en coaching ontológico (ICP). Actualmente vive en Buenos Aires y esto fue lo que hablé con ella:

¿Actualmente, qué es el emprendimiento en Argentina?

Por un lado es un desafío si lo miras desde la situación económica. Pero al mismo tiempo también lo veo como una oportunidad de cada persona para que su vida sea más acorde a lo que quiere ser y cómo quiere vivir. Hay personas que tienen la fortuna de trabajar en una organización que les gusta mucho pero cuando emprendes es más autónomo el proceso y depende más de tí construir eso que quieres. También es un desafío a la creatividad.

¿Cómo se aplica la creatividad en Elevant Lab?

Es uno de los valores de Elevant Lab porque la forma en que veo la investigación y el aprendizaje tiene que ver con la capacidad de crear algo. Eso quiere decir que no solamente estás ahí para que otras personas te digan cómo son las cosas en la vida sino que a partir de lo que vas experimentando vas creando tu propio proceso de aprendizaje. Para mi es muy importante que el aprendizaje sea activo, entonces no es sólo decir que aprendí tal teoría o voy a memorizar esto, es ver cómo el conocimiento se puede aplicar a la vida cotidiana. Esto resulta no sólo útil sino también apasionante para cada persona.

“La creatividad es la capacidad de conectar cosas que quizás no es tan evidente que están relacionadas.”

¿Cómo es la creatividad en Argentina?

Yo he visto que últimamente hay una proliferación de workshops, talleres y gente que está trabajando de otra manera. He visto gente que su emprendimiento y la forma en que lleva su empresa tiene muchísimo que ver con su infancia y emocionalidad. Entonces yo siento que es un entorno muy creativo. Crean talleres innovadores como lo que publiqué del Ikigai relacionado con el emprendimiento y los proyectos, una semana después un ingeniero me dice que le había gustado mucho y había hecho una tabla en excel que de manera automática con solo ingresar los datos te creaba una gráfica. Entonces me sorprendió muchísimo eso y me hizo pensar cómo lo que uno hace tiene un impacto en la vida de la gente y también buscan darle la vuelta para que les sea útil. También por eso sigo varias cuentas. Yo constantemente estoy investigando maneras de innovar en mi trabajo y todo lo que la gente comparte se vuelve una inspiración para crear cosas y visceversa.

¿Cómo llegaste a pensar la idea de Elevant  Lab?

Pues fue un proceso porque no es que yo me desperté y pensé en montar una consultora sino que cuando llegué a este país me di cuenta que el mercado laboral era bien distinto a lo que había vivido en Colombia. Entonces tenía dos opciones, me quedaba trabajando en algo que nada que ver con lo que yo quería o montaba mi propia empresa. Un día me animé a poner un letrero en una universidad diciendo que daba clases y sucedió, tuve mi primer estudiante. Ahí me di cuenta que realmente me gustaba esto, le encontré mucho gusto porque siento mucho amor por estudiar y leer. Ya sabía que esta era mi pasión pero no lo había visto como algo de lo que también podía vivir. Con esta experiencia me di cuenta que podía, me gustaba y de hecho podía montar una empresa.

Me fui animando, busqué lo de Buenos Aires Emprende y otras convocatorias como Proyecto Empuje. Te daban una capacitación para hacer un plan de negocio, luego lo presentabas y si ganabas te daban una mentoría durante el primer año de tu emprendimiento. Yo me animé, gané y recibí la mentoría mientras duró ese proyecto.

Elevant Lab usa metodologías ágiles que ayudan a la creatividad y pensar estrategias que sean funcionales a los estudiantes.

¿Cómo era tu vida antes y después de Elevant Lab?

Pues yo creo que una de las razones por las que estoy en este país es Elevant Lab. Me di cuenta que es un lugar fértil para emprender y que lo que estoy haciendo quizás no hubiera sido tan sencillo en Colombia o no me habría animado como acá. Entonces el cambio está en pasar de tener dudas sobre qué quería hacer, a tomar la decisión de apostarle a lo que quería hacer con mi vida. Yo desde que empecé a estudiar antropología me di cuenta que era mi vocación, luego descubrí la docencia y ahora tengo más claro que este proyecto es mío. No es un asunto en el que ahora tengo un trabajo y en un año o dos me cambio a otro sino que esto es algo propio. Lo quiero sacar adelante, que crezca y se puedan vincular más personas.

¿Cómo es ser colombiana emprendedora en Argentina?

Yo lo veo como un plus de lo que puedo dar porque al ser migrante he tenido la experiencia de lo que es venir a estudiar y encontrarme que los tiempos son distintos pues la universidad se maneja de una manera más laxa, desde mi punto de vista. Esto quizás requiere de un acompañamiento porque si te dejas llevar por la amplitud de plazos te das cuenta que pasaron los años y no entregaste la tesis, tienes que pagar un montón de tiempo de matrícula o quizás la estadía en este país tenía un tiempo determinado y había que sacar ese proyecto de grado pronto. Esto lleva a que las personas sientan angustia o presión, entonces como ya lo viví, siento que desde ahí puedo diseñar y proponer muchas cosas que a esas personas les ayude.

Al haber hecho todo este cambio de una cultura a otra, que tampoco es muy distinta, creo que se te abre la cabeza. Cuando las personas viajan y tienen esas experiencias empiezan a cuestionar lo que asumían como una costumbre y lo que pensaban que era natural, entonces te da otra perspectiva de vida. Te da más herramientas para hacer análisis, tener un pensamiento crítico y todo esto lo llevo a mi trabajo. También el buen trato, hablar de cierta manera y escuchar a la gente. Creo que todo eso ayuda a que más personas les guste contratar mis servicios y de hecho me han recomendado bastante.

“Veo que sería muy incoherente ser una persona que no se abre y esperar que la otra persona si lo haga para comentarme sus dificultades.”

¿Aplicarías Elevant Lab en otro lugar del mundo?

Sí, claro. Precisamente desde el punto de vista virtual que es en lo que estoy trabajando. Si bien existe la opción de crear una clase virtual en vivo, me parece importante generar un programa que cualquier persona de habla hispana en el mundo pueda descargarlo y tener acceso a este. También me parece importante que las personas lo terminen y se sientan acompañadas en su proceso de aprendizaje. Así que sí, lo haría en toda Latinoamérica.

¿Cómo manejas tu vida personal con Elevant Lab?

Una de las formas en que yo veo la docencia es como un trabajo que tiene que ver más con una vocación. Requiere que lo que enseñas sea algo que te haya pasado o lo hayas apropiado. Entonces es muy difícil enseñar algo que no experimentaste o que no eres. Al ser docente estás dando completamente tu ser. Capaz una persona puede darte una clase magistral, se va y chao. Pero realmente ¿qué es lo que queda ahí y cómo se puede acompañar a una persona en ese proceso de aprendizaje? Entonces todo el tiempo estoy trabajando en mí misma porque eso se relaciona en el trabajo con la otra persona. Constantemente me capacito, hago preguntas sobre qué necesita la otra persona y siempre busco una retroalimentación para ir ajustando cada proceso.

Con cada estudiante que tengo, si bien hay una estructura en la asesoría, la orientación es personalizada. Entonces pongo todo de mí en ese momento y hablo también desde lo que viví porque la dimensión humana en el aprendizaje es re importante. En esto me di cuenta que las emociones, las creencias y la confianza en que puedes hacer algo es muy valioso. Por eso veo que sería muy incoherente ser una persona que no se abre y esperar que la otra persona si lo haga para comentarme sus dificultades. Mientras que al abrirme como quien soy realmente, le doy también esa confianza a la otra persona para que lo haga. Por eso también los procesos han sido tan positivos, porque se dan cuenta que no solo hay un aprendizaje académico sino que viven transformaciones personales.

El diseño web de Elevant Lab fue uno de los desafíos superados en la materialización de esta idea.

¿Cuál fue el mayor desafío en el proceso de materialización de Elevant Lab?

Creo que tiene que ver con lo que pensaba en un inicio sobre lo que podía hacer yo misma. Al principio tenía temores con el tema de la exposición, de mostrarme como una persona que está emprendiendo, hablar de mis proyectos y presentarlos a alguien. Al inicio tenía mucho temor de cómo hacer la propuesta, la web y el marketing. También que al haberme formado como antropóloga quizás no tenía tan claro el tema de las finanzas, pagar impuestos, cosas administrativas que me daban paja. Pero al inicio es claro que hay que hacer todo, a no ser que seas una persona que tiene el capital para emprender hay que empezar a hacer todo uno mismo.

Está bueno aprender sobre todas esas cosas, todo lo que implica hacer proyectos. No solo la idea, hacer las clases y los temas, sino que antes tuve que sentarme y pensar cuánto tengo que cobrar, qué puedo ofrecer, en qué tiempo y no tiene que ser perfecto sino que se tiene que empezar a hacer algo. Se que van a haber muchas veces en que me voy a equivocar pero tampoco es tan grave como se imaginan. Yo he encontrado mucha contención y personas que me han colaborado. La verdad que el proceso para mi ha sido muy satisfactorio.

Darnos cuenta que todas las formas son tan legítimas como las nuestras, no pensar que nuestra cultura es la mejor y que sobre esa es que hay que trabajar el resto

¿Qué relación hay entre tu profesión y tu emprendimiento?

Mi profesión es la antropología, una ciencia social que estudia a los seres humanos, principalmente el tema de la cultura. En la medida que vas construyendo tu carrera ves que no hay una sola forma válida de actuar pues hay una gran diversidad humana y esto te para desde otro lugar para hacer cualquier cosa en la vida. A medida que fui trabajando empecé a vincularme a proyectos educativos y me di cuenta de todas las formas en las que puedes enseñar algo. Precisamente esa educación que se construye de manera colectiva y horizontal, que por supuesto tiene relaciones de poder pero que se construyen con la otra persona y no para la otra persona, es muy antropológico. Darnos cuenta que todas las formas son tan legítimas como las nuestras, no pensar que nuestra cultura es la mejor y que sobre esa es que hay que trabajar el resto, sino tener otro foco para intervenir y trabajar con las personas. Desde ahí es que la consultora dice Antropología + Tecnología + Educación para tomar herramientas de estos campos. La educación tiene mucho que ver con el bienestar de las personas y hay diferentes maneras de aprender.

¿Qué factores externos han dificultado la gestión de Elevant Lab?

Creo que alguna de las cosas que noto es la preocupación de las personas por la inflación. Hay que ser realista al respecto y ser consciente que eso está pasando pero no me gusta contagiarme de esa preocupación y angustia. Yo siento que desde ese lugar se me cierra la cabeza y no se me ocurren cosas para hacer, entonces cuando eso me está pasando generalmente escribo y trato de pensar qué puedo hacer.

Estas fueron las preguntas de nuestra charla. Me queda por decir que me fui pensando en asuntos como el papel del estado a nivel económico y legislativo, en el sector privado como consultoras, aceleradoras, bancos u organizaciones que apoyen la actualidad del emprendimiento.  También en cómo la adaptación a un contexto, flexibilidad de un plan, confianza y dimensión humana se convierten en habilidades básicas para el sostenimiento de una idea en este contexto.

A quien quiera seguir la cuenta de Elevant Lab y solicitar alguna asesoría puede encontrar a Sandy en Instagram: @elevantlab o en su web: www.elevantlab.com

 

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