¿Economía creativa?

En los últimos años has escuchado hablar de ¿economía creativa?. Este concepto, también llamado economía naranja, ha generado polémicas principalmente en las personas que trabajamos en el campo. También ha sucedido que quienes no, cuestionan su impacto económico e incluso desconocen su existencia. Entonces, sin extenderme demasiado, realizaré un paneo de la cuestión para compartirlo sin imponerlo como única verdad. Más bien para que pensemos al respecto.

Iniciaré por el concepto de economía creativa de Jhon Howkins, uno de los precursores de esta propuesta. Él dice que es un sector en el que las ideas y el conocimiento tienen un valor que está regulado a través de la propiedad intelectual. La conforman el arte, diseño, entretenimiento, la cultura, multimedia e innovación. Por otro lado, la UNESCO define que son los sectores que tienen como objetivo producir, reproducir, promocionar, difundir y comercializar bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial. 

Ahora, la cuestión acá es que noto dos dimensiones, en primera instancia una conceptual entre los términos creatividad, cultura y propiedad intelectual. Pero también, la segunda dimensión abarca categorías respecto a los bienes, productos y servicios que componen a esta economía. Así que iniciaré por las definiciones básicas.

Según el concepto de propiedad intelectual dado por la OMPI:

“La propiedad intelectual (PI) se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio”.1

Con respecto a la noción de cultura dada por la UNESCO en la Convención del 2005, dice lo siguiente: 

“El contenido cultural se refiere al sentido simbólico, la dimensión artística y los valores culturales que emanan de las identidades culturales o las expresan”. 2

Howkins, en una entrevista dada a la OMPI,  dijo sobre la creatividad: 

“Considero que es decisiva, no sólo para los sectores que hemos venido a llamar creativos, sino para todo: para la planificación urbana, el transporte, la gestión hotelera y todo tipo de cosas. Significa reconocer el extraordinario talento que puede tener el individuo y contribuir a que ese talento se ponga al servicio de la sociedad”.3

Entonces, ¿cuál es la polémica? En primera instancia hay que identificar lo cultural en esta economía. Existen dos posiciones con un factor común, este es el sentido simbólico, identitario y los valores de una sociedad. Una posición considera que esto no puede venderse ni comprarse, pero la otra sí. Estas diferencias fueron marcadas en la Ronda Uruguay desde 1993 donde se creó el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), hoy en día Organización Mundial del Comercio (OMC).

El dilema también está en que la economía creativa pareciera que lo abarca todo, pues a la hora de pensar ideas esto se realiza en cualquier industria. La diferencia acá es que esa idea puede ser registrada y comercializada según ciertas cláusulas. He aquí el por qué de la propiedad intelectual. Entonces, ¿cómo es su aplicación en el campo cultural? porque a la final, esto se ejecuta a nivel mundial aunque hayan cosmovisiones diversas.

Por mi parte, considero que actualmente la cultura se vende. Lo menciono así pues la realidad deja ver esto como algo cotidiano. La pregunta entonces es: ¿De qué manera y a través de qué productos y servicios se logra esta operación? ¿A qué contribuye? ¿Es asequible e inclusiva? Podría mencionar el merchandising diseñado especialmente para los museos o centros culturales públicos y privados. Los servicios conexos que hacen parte de estos espacios también son una fuente de recursos que a la larga generan una relación de identidad con las personas. Las obras de arte, en algunos casos tienen el objetivo de venderse. El servicio de branding y marketing para estos espacios también contribuye a la difusión de una noción de cultura respectivamente. Y así, podría dar más ejemplos de lo que es hoy en día la compra y venta de las ideas culturales. Qué consecuencias trae esto es algo que dejaré al libre pensamiento. Seguramente ya te habías cuestionado algo y no pasa nada si tienes dudas porque aún hay mucho por abordar y discutir por acá. 

Aprovecho también para invitarte al workshop Conecta Activa, un espacio para activar tu creatividad y enfocarla en decisiones que te lleven a realizar un proyecto que realmente desees materializar. 

Hasta la próxima!

Fuentes:

1. OMPI. ¿Qué es la propiedad intelectual?

2. UNESCO. Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales.

3. Howkins, J. El motor de la creatividad en la economía creativa: entrevista a John Howkins.

Howkins,J. The creative economy deals in ideas and money.

UNESCO. Políticas para la creatividad. Guía para el desarrollo de políticas culturales y creativas. 

Val Cubero, A. La diversidad cultural: ¿es posible su aplicación al sector audiovisual?.

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