Uno no se imagina las historias que pueden haber detrás de una idea, menos las sincronicidades que llevan a conocerla. En este caso, la encuentro a través del relato de Nelson Romero, fundador de LAGA, Café Bar Restaurante de Bogotá.
Todo empezó una mañana del 2017. Salía de la Universidad del Rosario por la calle 12C y percibí una señal que rompía con el modelo actual de diseños para los negocios de café. Era un pequeño letrero luminoso que sobresalía del muro en tonos tierra y algunas letras manuscritas. Caminé hasta allí y me sorprendí pues su entrada era diferente. Ese día fue la primera vez que me percaté de la existencia de los famosos cafés subterráneos de Bogotá. Meses después decidí entrar al lugar, lo primero que me tomé fue una cerveza con una amiga y días después pasé por un capuchino. En esa ocasión conocí a Nelson, hablé con él y esto fue lo que me contó de la historia de LAGA.
“Casi me parto en 3 en Rosario – Argentina. Volé por Mar del Plata, Patagonia, Tierra del fuego… ¡mucho por allá!”
Casualmente, el elemento que nos conecta en esta historia es Argentina, país en el que Nelson estudió en Flying Time de Rosario. Allí ejerció durante 7 años como piloto comercial, sin embargo, a causa de un accidente se le incapacitó para seguir ejerciendo su profesión como aviador. En ese tiempo, decide volver a Colombia y montar el Café del que hablo en este artículo.

La entrada de LAGA por la Calle 12C con vista a Monserrate. Algo muy curioso que acompaña la entrada es un mural que lo componen diferentes técnicas. Acá puedes apreciar una zona hecha con piedras.

Este es un detalle del mural que acompaña la entrada de LAGA. Lo que ves son pedazos de piedras que forman un mosaico. También lo acompañan graffitis y pegatinas.
Me contó que hace 5 años funciona su idea de un café temático. Es por eso que cuando entras inicias una experiencia diferente por el hecho de bajar las escaleras y estar lleno de objetos decorativos en los que destacan aviones. Quiero detallar que aunque el tema principal es este, la decoración se equilibra entre las obras de arte, antigüedades y demás objetos que Nelson ha traído de varios lugares del mundo. De esta manera el café fusiona el arte con la aviación y logra un toque bohemio que va bien para la zona en la que está ubicado.
“Más o menos hay como 12 países que están aquí y las antigüedades si es por mi mamá, porque es una coleccionista innata.”

Algunos aviones de aeromodelismo profesional. Al fondo puedes apreciar un Cessna 170 incrustado en la pared que Nelson diseñó.
El lugar tiene mesas estampadas con la estrella de 5 puntas y el techo está lleno de aviones, algunos importados y otros hechos por uno de sus amigos que es soldador. Hay 3 destacados que Nelson expone pues son de aeromodelismo profesional. Uno marca Split Fiber 41 ganó 2 campeonatos de fuselaje en Madrid – Cundinamarca. Un Ripper 38 de planos altos y otro de marca Cessna 170 que diseñó él mismo en un proceso que duró aproximadamente 2 meses. Este avión es la síntesis de lo que Nelson deseó hacer del café pues mezcla su habilidad artística y la aviación con sus propias manos. También tiene varias muestras de 400 aviones de colección que tiene hasta el momento.

3 aviones de colección que Nelson ha adquirido entre algunas de las bebidas que ofrece LAGA.
Como si fuera poco y para terminar de convencerme que la historia personal es lo que cuenta en cada proyecto de vida, el nombre del café es la unión de las iniciales de los nombres de las hijas de Nelson, pequeño detalle que no se percibe a través de las apariencias. Así que bueno, esa es la historia de LAGA, Café Bar Restaurante. La verdad me sorprendió y me encantó conocerla. Siempre está bueno saber qué hay más allá de lo que vemos, el por qué de las cosas y las personas. Gracias Nelson por compartirla.
Recomiendo ir al lugar a quien le interese. La dirección es Calle 12C # 6ª – 36 EDIFICIO AMÉRICA. Ofrece un menú variado con almuerzos gourmet y café de orígenes.
Por cierto, mi capuchino estuvo deli. Pásenla bueno!