Hablaré en primera persona iniciando este artículo pues la causa que me lleva a escribirlo es precisamente mi búsqueda hacia la conexión con mi creatividad que en algún momento sentí estancada. Realicé mi carrera en diseño gráfico de manera muy secuencial pues era lo que debía hacer en ese momento de mi vida. Decidí estudiarla porque reconocía un talento artístico que quería explorar. Venía de una educación muy racional y en la universidad siguió todo muy parecido. Así que seguí la misma lógica en la cual cursaba, hacía lo que tenía que hacer y aprobaba. Afortunadamente me fue muy bien. Sin embargo, siempre sentí que algo no fluía del todo pues me costaba desarrollar fácilmente cualquier proyecto de diseño en la carrera.
Pasó el tiempo, me recibí y empecé a trabajar en diseño sin mejorar mis síntomas. Entonces decidí emigrar a Argentina para seguir estudiando sin saber que esto era lo que mi mente me sugería como respuesta lógica a la necesidad de un cambio que venía sintiendo desde hacía un tiempo. En esa época no era consciente de mis emociones ni lo que sentía. Solo actuaba con base en lo que era lógico para la sociedad. Así que en ese primer viaje se me presentaron desafíos y oportunidades que retaron mi cotidianidad. Sin embargo yo seguía actuando con base en la secuencia lógica aprendida a lo largo de mi vida. Estudiaba, hacía lo que tenía que hacer y me proponía objetivos un poco más exigentes que me demandaban mayor esfuerzo mental y emocional. Con el tiempo me sentí colapsada a pesar de los resultados positivos a nivel profesional. Es decir, yo avanzaba en mi carrera pero seguía sintiendo que mi creatividad no fluía como quería. La verdad es que tenía todo un nudo adentro que no sabía cómo desenredar y entonces conocí a Silvia Diehl. Ella me enseñó una técnica de conexión con la creatividad que requería de sentir lo que me pasaba y silenciar mi pensamiento. Este era mi gran problema, no sabía cómo dejar de pensar y hoy en día creo que en realidad nunca lo hice. Solo aprendí a mitigar mis pensamientos. Lo que sí logré fue conectarme con mis emociones y distinguir lo que me indicaban para vivir mejor.


Tomé sus talleres y comencé a implementar sus ejercicios que me facilitaba conectar con lo salvaje. Ella decía que esta parte instintiva del ser humano es la que necesitaba sentir de vuelta, que en este caso mi pensamiento no debía entrometerse. La verdad que funcionó, al punto de volver a tomar decisiones como respuestas a otras necesidades que a través de esos 4 años se manifestaban. Me permití hacer cosas que antes no habría hecho, me volví a Colombia e inicié una etapa de nuevos desafíos y oportunidades en la que desarrollé proyectos propios de los cuales uno es Dusalva. En este viaje de regreso tuve la oportunidad de darme el tiempo necesario para conectar con mis emociones, pensar y hacer proyectos que tienen que ver más con una faceta artística que no había explorado. A estos los llamé “Paisajes Internos de Argentina” y “Paisajes Internos de Colombia”. A este punto, la persona que había partido en el 2011 hacia Argentina era muy distinta. Ya no solo pensaba, ahora me permitía sentir, pensar y actuar. Ya no seguía una dirección lógica dada por la sociedad, ahora el ritmo y el sentido me lo daba yo misma.
Actualmente me encuentro en otra etapa pues volví a Buenos Aires, aún no puedo decir qué aprenderé de esta vuelta pero sí puedo decirles lo que comprendí hasta el momento de toda esta experiencia en mi búsqueda de creatividad. Lo que puedo concluir es que tuve que reconocer en primera instancia lo que me pasaba para darle paso a mi creatividad a través del dibujo y la fotografía. Esto fue darme permiso de sentir libremente sin juicios y liberarlo a través del trazo. Pero hay algo que al final hay que reconocer y es el pensamiento. No se puede pensar sin sentir así como tampoco sentir sin pensar. Para tomar mejores decisiones es necesario conectar con lo que sientes, reconocerlo, pensar al respecto y así tomar una decisión que te lleve a actuar de manera inteligente. Con esto también estoy diciendo que la inteligencia no está separada de las emociones, contrario al prejuicio que dice que un ser racional no siente. Esto es imposible, si eres humano entonces sientes. Para ser racional debes reconocer lo que sientes y así elegir cómo actuar. Sino, eres un robot o una persona con una gran represión de sus emociones que en algún momento explotarán como un volcán.
Todo esto me llevó a darme cuenta que me interesa el desarrollo de la creatividad en las personas como un camino hacia el bienestar personal. Ahora practico decidir siendo congruente entre lo que siento y pienso. Lleva un tiempo ejercitarlo pues los humanos tendemos a extremos, muchos se dejan llevar impulsivamente por sus emociones sin pensar en las consecuencias sobre su entorno y otros pretenden ser fríos y racionales sin darle crédito a lo que realmente sienten.
Si tienes problemas con tu creatividad, puedes consultarme.
Hasta la próxima!